
Estaba sentado con la mirada fija en ningún sitio, perdido en sus pensamientos. Llevaba bastante tiempo dándole vueltas al asunto. Esta vez iba a ser definitivo y para ello tenía que ser contundente y rotundo, porque hasta ahora nada había servido y había que terminar con eso de una vez por todas. Dentro de poco, volvería a encontrarse con él y tenía que estar preparado.
Enfrente suyo, se encontraba un armario con la puerta de cristal en la que se reflejaba, y de pronto descubrió su propia mirada.
- Se acabó – dijo volviendo de donde quiera que estuviese.
Se levantó, y anduvo lentamente por la casa. De pronto vio una silueta inconfundible, y se dirigió hacia él:
- Ahí estas, precisamente ahora mismo estaba pensando en ti. Que curioso, esto podría ser una frase muy romántica, si no fuera porque lo que estaba pensando, es en el asco que me das y en lo mucho que me daña la vista mirarte, PUTO GORDO ASQUEROSO!. Cada día que paso junto a ti, es un día más de infelicidad que voy sumando. No entiendo que es lo que estoy haciendo aquí, me repugnas!. Eres como un cerdo grasiento y te odio por eso.
Que digo, un cerdo grasiento?, los cerdos son animales simpáticos y encantadores. Incluso una vez sacrificados y expuestos en una bandeja, cocinados y con una manzana en la boca, mantienen parte de su encanto que tuvieron en vida. Tú careces de ese encanto, podrías ponerte una manzana o un melón en la boca, que solo resultarías ser más patético, porque ni siquiera es justo compararte con un cerdo, eres como ese rey sapo que sale en Star Wars. Sí ahora que lo pienso, así es como te veo: feo, gordo y PATÉTICO!!!!!.
QUE?, no te gusta lo que te digo?. Pues escúchame con atención porque no he acabado y esta será la última vez que te dirija la palabra, porque tú y yo hemos terminado para siempre.
- No me gustas nada en absoluto, eso es obvio, desprecio tu aspecto, tu gordura, tu dejadez. Te miro y me doy asco!, Si, yo me doy asco y eso es algo que no estoy dispuesto a permitir. Jajajajajajajaja (se rió) es que eres un chiste, una caricatura de algún dibujante de comic con mucha imaginación y muy mala leche, porque hay que tener mala leche, para imaginar algo como tú!.
De pronto, agachó la cabeza y sintió que no estaba del todo convencido de que esas palabras, aun llenas de odio y de dolor, estuvieran surtiendo el efecto deseado. Le dejó ahí plantado por un momento, y salió a la terraza a fumar un cigarrillo.
Eran aproximadamente las doce de la mañana. A esas horas, el sol quedaba justo detrás suyo, iluminando la calle, desde atrás hacia adelante.
A pesar del chute emocional que estaba sintiendo, reparó en ese detalle, la luz iluminaba lo que estaba por venir, y al mismo tiempo recordaba lo que acababa de decirle a él, hacía solo un momento: - Odio y dolor, una mala combinación que a menudo nos lleva a cometer los mismos errores. Tengo que erradicar un elemento de la ecuación.
Diciéndose esto asimismo, apagó el cigarrillo que aún no había terminado, y miró nuevamente el paisaje que no era especialmente atractivo, pero estaba soleado y era brillante. Asintió lentamente con la cabeza, y volvió a entrar en la casa para volver a su encuentro.
- Sigues ahí, claro, imagino que después de lo que te he dicho, tus pies son lo último en reaccionar.
Mira, no voy a disculparme por lo que te he dicho, porque odio las disculpas, lo dicho, dicho queda, pero mírame. Me estás haciendo daño, mucho daño y creo que me merezco algo mejor, otra oportunidad. – sus ojos se llenaron de lagrimas, que no desahogaban sino que ahogaban – ya no puedo más, y creo que merezco ser feliz o al menos intentarlo. Me has destrozado la vida, culpo constantemente a los demás por ello, y lo único que consigo es alejar de mi vida a personas que me importan, por mi comportamiento amargado y colérico. Y es culpa tuya, cada rechazo que recibo, cada desprecio es por estar a tu lado. De modo, que me voy y nunca más quiero volver a verte, por mi propio bien. Representas todo lo que yo no quiero ser, y es en lo que me estás convirtiendo. Me voy, tengo mucho trabajo que hacer, para recuperar todo lo que me has quitado, la vida de la que me estás privando.
Le miró fijamente y entonces vio que realmente habían surtido efecto sus palabras.
Se volvió hacia la puerta, y dejó atrás su reflejo en el espejo.
Los cambios importantes, no van a venir de fuera, siempre tienen que nacer dentro de ti, y a veces hay que ser duro para reconocer el daño que nos hacemos a nosotros mismos.

